POLITICA

30 de julio de 2013

Las elecciones se acercan y el folclore político, en cuanto a las campañas publicitarias de los candidatos, cada vez mas bizarro y degradado intelectualmente.

Todo pareciera apuntar que los dirigentes tienen una muy baja percepción en cuanto al nivel de análisis político y social de la audiencia, es decir los votantes. Los spots que rondan aproximados los 15 o 20 segundos, contienen mensajes cortos y reducidos en cuanto a contenido político. La información se limita a mensajes que pueden ser considerados graciosos o pintorescos. Si nos centramos en esto podemos deducir que todo apunta a que somos abordados desde una mirada amarillista , es decir que los dirigentes políticos y actuales postulantes acuden a la sensibilización de la audiencia mediante mensajes pintorescos o cómicos, esto al ser observado por una persona de bajo nivel o interpretación social y política y resulta divertido y como consecuencia tenemos en las urnas: un mal voto.

Pero ¿la culpa es de ellos? La realidad indica que un alto porcentaje de los ciudadanos han dejado margen para que esto suceda. La invasión por sobre lo intelectual con la atroz ignorancia es fruto de una desgano por el interés de las causas comunes. Entonces la ecuación es sencilla: ni los unos, ni los otros, cosechamos lo que sembramos. En vez de un repudio unánime por las personas obtenemos una masivisacion del mensaje en manera desmesurada en las redes virtuales, replicando los spots de quiene hoy subestiman los coeficientes.

¡Cada pueblo tiene el gobierno que se merece! Gritaría uno desde el fondo, pero sin embargo como ciudadanos debemos comenzar a reclamar y a exigir mayor trato político social. Y que se tomen como objetos pensantes a quienes hoy son solo vistos como un papel doblado en una caja de cartón sellada. 

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