LOCALES

25 de marzo de 2015

POR FALTA DE PRESUPUESTO DEL STJ NO SE PUEDE DEFINIR UNA CAUSA PENAL

La práctica de una “autopsia psicológica” que iba a ser la primera experiencia en la justicia provincial y por profesionales de la misma, fue denegada en dos ocasiones aduciendo limitaciones presupuestarias en el Superior Tribunal de Justicia.

El fiscal Salomón Garber confirmó que tras haber ordenado junto a la fiscal de Cámara, la realización por parte del INSIF con el equipo profesional correspondiente, una autopsia psicológica, incluso recibiendo el protocolo establecido por ese centro investigativo, reciben la notificación decidida por el entonces presidente del STJ Rolando Toledo, donde ordenaba se detenga tal investigación por falta de presupuesto en el organismo.

Posteriormente y transcurrido el tiempo, la fiscalía volvió a insistir en la necesidad de tal práctica, obteniendo la misma respuesta, pero ahora con la firma de Alberto Modi. Estas respuestas negativas no tendrían precedentes en la justicia provincial y ocasionaron prácticamente el bloqueo a la continuidad de una causa, ya que significó impedir el cumplimiento de la última prueba que sería determinante en la muerte de Alejandro Benítez, joven que había desaparecido de su casa y fue hallado días más tarde en un montecito pendiendo de unas telas sujetadas a su cuello.

Esta causa tiene similitud con el sonado caso Nismann, donde las hipótesis serían suicidio, suicidio inducido o asesinato. La autopsia psicológica iba a determinar si Alejandro Benítez se ahorcó, lo ahorcaron o si alguien lo indujo al suicidio. El resultado de la investigación es considerado fundamental por el fiscal Garber, quien dijo tener ya a quien llamar a indagatoria en caso de confirmar sus sospechas.

La investigación inédita en la provincia, estaba por ser realizada por el IMCiF (Instituto de Medicina y Ciencias Forenses del Poder Judicial del Chaco), pero el limitante financiero llevó a que los ministros de la corte Modi y Toledo dejaran sin efecto la misma, ante la incomprensión de la madre del joven y también la frustración del fiscal, que particularmente en esta causa, recibió ataques de distintas maneras y considera que es necesario dar una respuesta a la madre del joven.

Garber se comprometió con la madre de Benítez a no dejar cerrada esta causa mientras esté a cargo de la Fiscalía, pues considera que se trata de una muerte dudosa y es un caso conocido en toda la provincia. Por una parte será de un efecto positivo para la justicia, incluso realizado por peritos chaqueños, que, además de poner luz en una investigación, posicionan en materia investigativa en lugar de preeminencia. 

En cuanto al fuero personal, Garber reconoció que hubiese querido se realice tal pericia, pues hay una causa que costó una vida y no puede quedar en el olvido, además al ser consultado sobre la posibilidad de costos privativos respondió que se trata de personal de la justicia provincial, por lo que el gasto sería únicamente de viáticos para los investigadores, lo que hace llamativa la postura de falta de recursos.

Garber recordó que años atrás hubo una causa conocida como Strumberger, de abuso y muerte de una joven, y en aquella ocasión se convocó a un eminente investigador a expensas del STJ, que también tenía limitantes financieras, pero el entonces presidente del STJ Eduardo Molina priorizó la investigación. En sus palabras, el fiscal dejo entrever que se podría tratar de falta de voluntad, más que de presupuesto, puesto que el mismo no debe ser obstáculo para una investigación.

Alejandro Benítez, de 24 años, ladrillero, había salido de su vivienda y no se supo más de el en el mes de febrero de 2013, apareció 30 días después colgado de una sábana sujeta a un árbol en avanzado estado de descomposición. La noticia tomó estado nacional y se realizaron muchas acusaciones intrafamiliares y también a funcionarios, el procurador Jorge Canteros nombró una fiscal para contribuir a la investigación que llevaba adelante el doctor Garber, ahora se detuvo la causa por falta de una pericia denominada autopsia psicológica. Lo llamativo también es que la única práctica que requería autorización de la Procuración era la de ADN.

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